martes, 3 de febrero de 2009

picture

En ese instante, todo eran posibilidades infinitas, ¿dónde estaba? ¿a dónde debía, o mejor, a dónde podía dirigirme? Todo eran hipótesis y supuestos. Supuse que el tiempo seguiría corriendo a pesar de que todo el paisaje fuera un cuadro inerte, oscuro, sin vida y sin movimiento; fijo en alguna pared de algún museo, de algún hogar habitado, incluso de algún un piso abandonado y lleno de polvo. Quizá yo mismo formara parte de esa fotografía o de ese cuadro, no lo debía saber o eso quise creer. ¿Qué podía hacer? ¿Qué pasaría? Preguntas a las que no pude dar respuesta en aquel momento y tampoco puedo dar a día de hoy, aunque realmente ya no sé si realmente existe hoy o ayer aquí. Me pregunto si estaré toda la eternidad o cómo se pueda llamar en este 'sitio'. Metalófono. Trenes. Y un reloj dorado apareció pegado a mí blanquecina piel. Tic, Tac. Canción para el cementerio. Tiempo perdido que no volverá jamás.