Bebías un café con leche en la cafetería exclusiva para gente moderna. Llevabas un jersey escotado para alzar tu talla 95, unos zapatos de tacón alto y unos pantalones pitillo que fotocopiaban tu silueta delgada. Tenías unas Rayban rojas y de vez en cuando dabas una breve calada al cigarro que se consumía en el cenicero. Eras la chica más cool de la ciudad, en tu iPod nano fucsia sonaba Turnedo de Iván Ferreiro, tu película favorita era Amelie...
Mirabas a la gente por encima del hombro, como si fueras única. Tu novio llegó, con sus pantalones pitillo y sus zapatillas chic, su flequillo alisado hacia un lado, sus Rayban negras, la camiseta de Oasis y un sombrero negro. Te recogió y salistéis a la calle, paseando de la mano con ese estilo tan diferente que tenéis, siendo envidiados y observados por toda la ciudad.
Eráis el centro del mundo, no había nadie como vosotros. Hasta que os mirastéis a un espejo y os distéis cuenta de que todo se había convertido en un circo en el que vosotros eráis los payasos. El circo de la modernidad se llama, en el que todos queremos ser diferentes, nos sacamos fotos posando con la mirada perdida y todo nuestro vestuario cool para subirlas al tuenti y al fotolog y cantamos A cualquier otra parte con nuestros amigos y amigas las modernillas.
Música para masas (independientes), ropa para masas (indepedientes) y garitos, por supuesto, independientes.

4 comentarios:
Ergo tú y yo, por ejemplo, también somos payasos.
Muy mal borja, no todo es blanco o negro =(
Lo sé, pero es un poco irónico todo. Yo mismo soy algo similar a eso, quizá me he convertido en algo que siempre odié, ¡quién sabe!
El gris ya no existe.
GoRrOñOwnZ
Que tú no lo veas no quiere decir que no exista.
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