
El rey de la carretera, ese que lleva su peinado guaperas a lo James Dean mientras escucha el rugir del bello motor de su Porsche Spyder 550. Con un sonido contagioso de Be careful with a fool de Johny Winter que incita a pisar, como si el acelerador lo pidiera a gritos. Una mano en el volante, la otra decidida a ver las vistas del paisaje apoyada en la ventanilla del coche.
Es el más rápido, el rey de la carretera al que no pueden parar, el rey del quema rueda. Volando por encima del suelo, contemplando con aires de ganador y la rebeldía que le caracteriza, observa como el enorgullecido sol le planta cara. Decide ponerse sus gafas de sol y se siente poderoso, inmortal.
A lo lejos se ve la mansión hortera de 500 metros cuadrados, jardín, garaje, piscina sin incluír, claro. El acelerador le pide que le de más fuerte, que le fustigue hasta hacerlo desmayarse de placer y el así lo hace, obediente.
Atraviesa los campos de maíz a velocidades espectaculares, hasta que... CRASH. Ahora sólo se ven los cristales rotos de su gafas de sol, la sangre que mancha la hermosa tapicería del Spider, sin embargo, el radiocassete funciona, be careful with a fool......

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