jueves, 20 de noviembre de 2008

Myself


Conté hasta 3 y todo seguía igual de oscuro. Caminé por los pasillos mientras mis piés hacían crujir la madera desgastada con el paso del tiempo. Me senté en la mesa blanca de la cocina mientras era observado por el cerdo rosado y brillante que se encontraba en el cabezal de la misma. Durante la comida, sólo se escuchaba el sonido de masticar la poca comida, podrida, que quedaba en casa.

Tiré mi plato al suelo y me dirigí hacia mi habitación. Sentado ya, revisé los vídeos que había grabado mis cámaras por toda la ciudad. Una violación, un asesinato, un robo, un chico tirando piedras al río, una maraña de gente haciendo skate en Myself Park, una chica leyendo el horóscopo... nada nuevo.

En el momento no dí importancia a lo que ví, hasta que revisioné un vídeo llamativo. Había un niño entre unos arbustos con unos enormes cascos, más grandes que cabeza y muy pesados. Estaba escuchando John Coltrane, silbando la melodía y con una respiración pausada. ¡Qué interesante!

Un segundo después, comencé a chocar contra los ladrillos de la pared y rompí las pantallas de mi ordenador. A mi alrededor, todo estaba pintando en sangre. Me odiaba a mí mismo, busqué mis pastillas e ingerí el bote entero.

fiu...por poco.

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