
El tiempo deshoja margaritas. El tiempo que marchita, así va la vida. Cansado de vivir sin cuerpo, pinto con el vaho tu nombre en el cuarto de baño. Me pregunto qué ha pasado, en qué fallé, cuando dejé de pisar la acera...
He llegado por fin a ser un maestro del disimular y a guardar en el infinito los sentimientos que resquebrajan las puertas del alma. A cambio de conseguirlo tuve que dejar muchas cosas atrás, borrar recuerdos que jamás volverán, olvidar el árbol en Navidad.
Desde aquellas, por las noches me desplazo al eterno desierto para tocar el piano mirando los astros plasmados en el cielo. A las seis suena el reloj y tengo que regresar a la cama, a mirar el techo y ver como una cabeza borradora me observa a sus piés.
Ojos rojos e indescifrables... último aliento.

1 comentario:
me
encanta
<3
simplemente
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