
Repitiendo o que la vida es bella y que tenemos que ir tras ella. Memorizando tus sonrisas, soñando como te acicalas el pelo en la biblioteca y cantando tus largos suspiros. Fotografiando la belleza de tus ojos, grabando cada gesto que haces con tus manos.
Invierno y su hijo cansado, me siento en la mesa mirando por la ventana, a ver si el sol se decide a calentar.
Los párpados se caen, tu sonrisa me transporta a un pasado (¿mejor?) en el cual suena una bella melodía que cantas en voz baja, todo se vuelve borroso...
Galletitas de la suerte, instrucciones útiles, ojos llorosos, nariz roja, pómulos fríos. Sin embargo, como si todo fuera un ritual, te miro y me pierdo, una vez más, sin saber que hacer, sin saber que decir, sin dejar de memorizarte a ti..
lágrimas frías como el acero oxidable.

No hay comentarios:
Publicar un comentario