sábado, 15 de noviembre de 2008

Delirios mentales





No sé ni cuando empezó ni porqué, sólo sé que en apenas un instante todo se desmoronó encima mía. Y no será mañana cuando empiecen a mejorar las cosas, tampoco será hoy, ni dentro de un minuto, ni en un segundo. La calle ardiendo pidiendo socorro a gritos, el niño atado de pies y manos con cuerdas invisibles a una silla... todo es tan surrealista. El día que decidí echarte de mi casa, ya no por primera vez, sino por segunda o por tercera, me sentía con fuerzas y vivo. Me equivoqué, a cada momento que pasa me flaquean más las fuerzas, el pasear como un zombie por los pasillos como si todo fuera bien, sonreír a los que te miran y te indican que llevas una cara demasiado fea para exhibir.

Mente en blanco y ejecución de movimientos fríos, no quiero más sobresaltos. Son muchas cosas en un período de tiempo pequeño, demasiadas para este ser autómata. Olvidé una vez las llaves de casa y desde aquellas no he podido volver a entrar, quizá alguien tenga una copia.

Necesito descansar y fundirme. Las sueños se convirtieron en pesadillas y las noches son para Alí Babá y los 40 ladrones...

Si alguien tiene la llave... contacte conmigo, aunque es difícil, estoy apagado y... lo demás ya lo sabéis.

No hay comentarios: